Mercado Local: Entre la Prudencia y la volatilidad
La última semana ha redefinido las expectativas para los bonos soberanos bajo ley extranjera, impulsándonos hacia una postura de mayor neutralidad y cautela. Las recientes declaraciones del Ministro de Economía en Nueva York confirmaron que el país no prevé un regreso apresurado a los mercados internacionales de capitales antes de las elecciones de 2027. Esta […]

La última semana ha redefinido las expectativas para los bonos soberanos bajo ley extranjera, impulsándonos hacia una postura de mayor neutralidad y cautela. Las recientes declaraciones del Ministro de Economía en Nueva York confirmaron que el país no prevé un regreso apresurado a los mercados internacionales de capitales antes de las elecciones de 2027. Esta decisión posterga un catalizador clave que los inversores esperaban: una rápida compresión del diferencial de riesgo país, lo que introduce una nueva dinámica de volatilidad en la curva.

Este escenario, sumado a los datos de actividad económica que muestran una contracción, acelera la incorporación del factor electoral en la valuación de los activos. La falta de acceso inmediato a crédito externo significa que el Gobierno dependerá de fuentes locales o alternativas, como los swaps con China o Estados Unidos. En este contexto, la parte corta de la curva, con vencimientos en 2029 y 2030, podría verse más afectada por las anticipaciones políticas.

Los bonos soberanos bajo ley local también reflejan esta atmósfera, mostrando diferenciales de rendimiento elevados respecto a sus pares bajo ley extranjera. Esta disparidad sugiere una visión más pesimista por parte de los inversores locales. Mantenemos una postura neutral en esta curva, ya que la ausencia de catalizadores de corto plazo podría incrementar la volatilidad, especialmente en los tramos con mayores amortizaciones en 2028.

Dentro de los créditos provinciales, mantenemos nuestra preferencia por bonos específicos como los de Santa Fe con vencimiento en 2034 y los de Córdoba con vencimiento en 2032. Estos instrumentos han demostrado ser menos sensibles a los movimientos del soberano, exhibiendo un mejor desempeño relativo. Sin embargo, nos volvemos neutrales en otros como el de Buenos Aires con vencimiento en 2037, dada su mayor volatilidad esperada en los próximos meses.

La actividad económica registró una contracción del 2.9% mensual desestacionalizado en julio, llevando la variación interanual a -1.4%. Sectores clave como la industria manufacturera y el comercio mayorista y minorista fueron los principales contribuyentes negativos. Este retroceso, aunque parcialmente compensado por la pesca y la minería, subraya la necesidad de señales económicas más contundentes que mejoren las perspectivas de crecimiento en los próximos trimestres.

Frente a este panorama de mayor cautela en la deuda soberana, los créditos corporativos argentinos continúan destacándose por su solidez. A pesar de operar con diferenciales de rendimiento en niveles históricamente ajustados, sus valoraciones actuales están respaldadas por la mejora del contexto macroeconómico del país y la fortaleza de sus balances. Esto los posiciona como un refugio de valor en el actual entorno de mercado.

Aunque las valoraciones son exigentes y la proximidad de las elecciones presidenciales justifica un posicionamiento prudente, favorecemos emisores de alta calidad crediticia. Destacamos los bonos de la petrolera líder con vencimiento en 2031 y los de la empresa energética Vista con vencimiento en 2033. Para quienes buscan una alternativa más defensiva, los bonos de Tecpetrol con vencimiento en 2030 lucen como una opción atractiva en este segmento.

En el ámbito de las tasas locales, mantenemos nuestra recomendación en el tramo medio de los bonos ajustados por inflación (CER) y en los bonos duales para horizontes más largos. Aunque la inflación implícita se acerca a nuestras proyecciones, consideramos que la cobertura CER sigue siendo atractiva. El sendero inflacionario implícito en algunos instrumentos parece bajo, con riesgos al alza que podrían ofrecer oportunidades.

El tramo largo de la curva de bonos ajustados por inflación se ha vuelto relativamente más atractivo tras su reciente desempeño, aunque sigue siendo vulnerable a la volatilidad. En este segmento, los bonos duales con vencimiento en 2029 ofrecen una cobertura interesante ante distintos escenarios electorales a largo plazo. En síntesis, la prudencia y la selección de activos de calidad son pilares fundamentales en la estrategia actual.

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